viernes, 24 de febrero de 2017

RESEÑA: La dama de blanco - Wilkie Collins





LA DAMA DE BLANCO, de WILKIE COLLINS
DEBOLSILLO   
Nº páginas: 816 pags 
Lengua: CASTELLANO 
ISBN: 9788499086316 
Nº Edición:1ª 
Año de edición:2010
Plaza edición: BARCELONA

SINOPSIS

Una trama argumental magníficamente desarrollada, que envuelve al lector en una atmósfera de misterio e intriga.

Walter Hartright se traslada a Limmeridge para dar clases de dibujo a Laura, una joven rica heredera sobrina del barón Frederick Fairlie. Poco antes de irse, tropieza con una misteriosa dama vestida de blanco que le habla de Limmeridge y de su propietaria fallecida, la señora Fairlie. Desde el principio Walter siente una gran atracción por Laura, quien está prometida con sir Percival Glyde, que solo busca arrebatarle su herencia. Solo se interpone en su camino la misteriosa dama de blanco. La dama de blanco , inspirada en un hecho real y publicada originalmente por entregas en una revista dirigida por Charles Dickens, ha constituido un éxito ininterrumpido de ventas en todas las lenguas. Todo ello se debe a una trama argumental magníficamente desarrollada, que envuelve al lector en una atmósfera de misterio e intriga; al increible ritmo narrativo que va imponiendo el autor conforme avanza la historia, y sobre todo a la profundidad psicológica de los personajes y a la gran capacidad descripiva de ambientes ysituaciones. Junto con La piedar Lunar ha sido considerada, tanto por el público como por la crítica, una de las mejores novelas de misterio e intriga de todos los tiempos.

CRÍTICA

La novela se estructura en base a los testimonios epistolares recopilados por el propio Walter Hartright, el cual investiga sobre la identidad de la misteriosa dama de blanco y la relación con su amada Laura. Entre dichos testimonios figuran los del hipocondríaco y gruñón tutor de las señoritas Fairlie y Halcombe, su abogado, el ama de llaves, el del inteligente y refinado conde Fosca y el de la audaz señorita Halcombe. Personajes tremendamente peculiares, delirantes e inolvidables, dignos de una película de Tim Burton. La variedad de estos testimonios configura un colorido mosaico de registros y carácteres, desde el más vulgar, inocente y humilde del ama de llaves, hasta el más cuidado y presuntuoso del italiano Fosca.   Todo se conjuga para configurar una trama repleta de giros en la que aparecen el amor, fantasmas, sueños, el falso culpable, robo, suplantación de identidad... ¡hasta conflictos internacionales!. Emoción, sorpresa y tensión aseguradas. Y además salpicado con el peculiar humor inglés del que hace gala el siguiente fragmento. Así que la sonrisa y alguna que otra carcajada también están garantizadas. 

"Cuando entré en el comedor hallé a la señorita Halcombe y a una señora anciana sentadas a la mesa. Fui presentado a esta última, que era la institutriz de la señorita Fairlie, la señora Vesey, a quien me había descrito mi alegre compañera de desayuno como un ser dotado de todas las virtudes imaginables, pero inexistente, y yo no pude hacer más que admirar la fidelidad del retrato. La señora Vesey parecía personificar la corrección y amabilidad femeninas. El tranquilo bienestar de una existencia fácil se reflejaba con sonrisas estúpidas en su cara redonda y plácida. Hay personas que pasan por la vida en actividad vertiginosa, y otras que parecen vagar sin fin ni objeto. La señora Vesey se pasó la vida SENTADA. Sentada en su casa mañana y tarde, sentada en el jardín, sentada en los rincones más absurdos, en los ventanales de los pasillos, en sillitas de mano en los paseos cuando alguien la obligaba a salir; sentada mientras miraba alguna cosa, sentada mientras hablaba de cualquier asunto, sentada mientras escuchaba, mientras contestaba "si" o "no" a las preguntas más sencillas. Siempre con la misma sonrisa amable vagando en sus labios, la misma media inclinación de cabeza distraída y tonta y la misma colocación dormilona de los brazos, por muy distintas que fuesen las circunstancias domésticas de cada momento. Una buena señora, muy suave, inalterable, inofensiva y que jamás, bajo ningún pretexto, habría dado la sensación de "estar viva" desde el momento en que nació. La Naturaleza trabaja tanto en este mundo y tiene que engendrar tal diversidad de producciones coetáneas que, de cuando en cuando, debe hallarse demasiado confusa y agitada para distinguir los diferentes procesos que se efectúan a la vez. Partiendo de este punto de vista, me quedará siempre la convicción firme de que la Naturaleza estaba absorbida en la producción de berzas cuando nació esta bienaventurada señora, la cual hubo de sufrir las consecuencias de aquella tarea vegetal."

Un clásico inmortal de la novela negra que no dejará a nadie indiferente.