martes, 14 de febrero de 2017

RESEÑA: La muerte negra. El triunfo de los no muertos - Hazael G.




LA MUERTE NEGRA. EL TRIUNFO DE LOS NO MUERTOS, de HÁZAEL G.
DOLMEN EDITORIAL
AÑO: 2010
PÁGINAS: 252
FORMATO: Rústica
ISBN: 9788493754440

SINOPSIS

¿En qué momento de la Historia empezaron los no-muertos a caminar sobre la Tierra? ¿Eran las visiones apocalípticas de San Juan Evangelista simples delirios de la imaginación humana, o estaban basadas en hechos reales y fehacientes que su cronista había vivido en sus propias carnes? ¿Sabían en la Antigüedad que había muertos capaces de levantarse de sus tumbas para vengarse de los vivos? ¿Y qué ocurrió exactamente en la gran Peste Negra que asoló el mundo conocido en el siglo XIV de nuestra Era? ¿Por qué en algunas fuentes se habla de “Muerte Negra”, pareciendo que se hace referencia a algo distinto a la plaga?

Buceando en las bibliotecas más recónditas y consultando archivos enmohecidos y polvorientos, se ha reconstruido la historia de la mortífera plaga, y también de algo más, tal y como fue vivida en realidad por sus protagonistas: las decenas de miles de muertos, la sensación de que el Mundo se acababa, el desamparo de toda la humanidad… y la presencia de aquellos que volvían del Más Allá y que sembraron el terror tanto o más que la terrible Enfermedad. ¿Fue eso la Muerte Negra, el triunfo de la No-Muerte que hizo pensar a muchos que, definitivamente, había llegado el Juicio Final?

Y en medio de todo eso, un único hombre con ambiciosas motivaciones pero un único objetivo: el de sobrevivir, intentando por supuesto que ese Mundo del que él formaba parte también sobreviviese…

A través de una Europa desolada y de una Asia desgarrada por los conflictos internos, un hombre que se llama a sí mismo LeBlanc será la pieza clave de un juego de poder donde las religiones saben mucho más de lo que cuentan, y en el que la Muerte Negra no es sólo una simple enfermedad infecciosa… y caminará entre los vivos y entre los no-muertos tratando de dar con la clave que permita devolver a los difuntos al lugar al que pertenecen, haciendo lo posible por restaurar el equilibrio natural de la Existencia.

CRITICA


Kaffa, un poblado de la republica genovesa se ve, como tantas otras veces, asediado por los mongoles, pero esta vez sus enemigos tienen un arma con la que los genoveses nunca se atreverían a soñar: no-muertos. Este es el punto de partida con el que Hazael G. nos sumerge en La muerte Negra, una suerte de novela histórico-zombi ambientada en el siglo XIV. Unos cuantos días después algunos representantes eclesiásticos son informados del suceso y todos llegan rápidamente a la misma conclusión, la Muerte Negra camina de nuevo sobre la tierra camuflada como un virulento brote de peste.

De la mano de La Muerte Negra asistimos a una amena clase sobre uno de los episodios más oscuros de la historia europea, la pandemia de peste negra que asoló todo el mundo conocido en el siglo XIV, de una forma más interesante que en los libros de texto, sin tanta cifra y con algo más de emoción. A la vez que seguimos la pista a la enfermedad nos encontramos con numerosos personajes reales y vemos un reflejo de la política de la época y las reacciones de diversos países frente a la epidemia, todo ello explicado más detenidamente en un apéndice de referencias históricas que encontramos al final de  libro.

En esta historia dejamos de lado al zombi producto de un virus fugado de algún laboratorio indeterminado -tan popular en los últimos tiempos- y se nos propone la idea del zombi como castigo divino, a juego con la constante presencia de la Iglesia durante todo el libro. Sin embargo, esta es una novela más histórica que zombi puesto que, aunque se habla mucho de ellos, la aparición de zombis se limita a historias aisladas a modo de microrrelatos, que poco o nada tienen que ver con la historia principal, y a unos pocos encontronazos con los protagonistas que se resuelven en la mayoría de los casos demasiado rápidamente.

El ritmo narrativo es inconstante, llegando a ser algo lento en ocasiones, sobretodo en la primera mitad del libro. A partir de la llegada de Leblanc a Venecia la historia comienza a tener más ritmo y además empezamos a aprender un poco más sobre el personaje principal, que hasta ese momento era para nosotros poco más que un nombre. Tras vernos arrastrados en un viaje de años, tan a ciegas como el propio protagonista, llegamos a un final precipitado que no da ninguna explicación satisfactoria y nos deja mal sabor de boca.


Merece la pena destacar la impresionante portada, excelente ilustración de Alejandro Colucci, ilustrador y portadista uruguayo.